LA RECONSTRUCCION DESPÚES DEL COVID: EL RETO ES DIGITAL

  • Se deben atender los desafíos de las tecnologías disruptivas.
  • El aumento de la digitalización debido a la pandemia ha hecho que esto sea más urgente.
  • Los gobiernos y las empresas deben trabajar juntos en lo que podría ser un segundo momento de “Bretton Woods” (Acuerdo mundial después de la 2da guerra mundial) para el mundo.

No es un eufemismo decir que las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial están causando disrupción. La inteligencia artificial, la cadena de bloques, los sistemas autónomos, la automatización de procesos robóticos, la tecnología de ciudades inteligentes y más, están echando raíces en todo el mundo, con resultados muy beneficiosos.

Pero esto es disruptivo, y  somos  conscientes de que estas tecnologías emergentes también presentan desafíos. Si bien el cambio es positivo, debe atenderse. El mundo necesita pensar más sobre cómo ayudar a la tecnología avanzada a alcanzar su máximo potencial, al tiempo que previene daños.

Las cuatro áreas de amenaza.

Hay cuatro áreas en las que la cooperación internacional y las políticas de futuro pueden ayudar.

El primero,  es la ciberseguridad. Más datos y más transformación digital también significan un mayor riesgo de ciberseguridad. Esta amenaza es tan importante como cualquier amenaza física. Y muchas de sus dimensiones son de alcance transfronterizo, y necesitan una mayor y más eficaz coordinación y cooperación internacional, y marcos y leyes claros que aborden la integridad y la propiedad de los datos.

El segundo es la educación y lo que se conoce como “mejora de las habilidades”: nuestros sistemas educativos deben preparar a nuestros jóvenes para los desafíos y oportunidades del mundo digital, y debemos brindarles a los trabajadores no calificados la capacitación y la alfabetización digital que necesitan para que puedan continuar y hacer una contribución positiva en sus trabajos. Una educación mejor y más relevante será nuestra mejor defensa contra la amenaza del desempleo estructural provocada por la disrupción digital.

La tercera área se refiere a las políticas sociales, financieras, de inversión y de cooperación internacional más amplias que necesitamos para abordar y mitigar el mayor impacto de la alta tecnología en los ingresos más bajos y los trabajos repetitivos, que podrían aumentar la desigualdad. Esta es una tendencia que ha sido expuesta por la pandemia de COVID-19 y debe abordarse de manera proactiva antes de que empeore la fragmentación social.

En la cuarta área, necesitamos la colaboración internacional para profundizar nuestra comprensión de los impactos sociales y éticos de las tecnologías emergentes, particularmente en los jóvenes.

 

 

 

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